¿Cómo estáis, queridos lectores? Os escribe Nami.
Vale, mi pasada entrada la escribí aporreando el teclado y
refunfuñando, así que, para compensar, hoy os traigo una review hecha con mucho fangirleo
amor, porque voy a hablar de uno de mis animes favoritos, que me vi en dos o
tres días poseída por el dios del anime, que cada capítulo se me grabó en el
kokoro y que al finalizarlo estuve un buen rato con la mirada perdida sintiendo
un inmenso vacío. Sí, ESE vacío que te indica que te has encontrado con una obra
de arte (Claro que sí, la llamo obra de arte en el primer párrafo :D PORQUE
PUEDO).

