martes, 17 de mayo de 2016

FANFIC→ "Knots" — by SadLadyBug [FINAL]

¡Hola a todos y bienvenidos al blog una vez más! 
Como bien os anuncié la semana pasada, esta es la parte final del fanfic, y en el capítulo anterior las cosas no estaban yendo demasiado bien. Sesshomaru se puso controlador, Rin se enfadó (con razón) y había mucha tensión entre los dos. 

Así pues, me dispongo a mostraros el final de Knots, después de mucho tiempo publicándolo semana a semana (más o menos...) Espero que hayáis disfrutado de la historia tanto como yo lo he hecho traduciéndola como buenamente he podido, ya que nunca había hecho nada parecido, no soy traductora profesional. 


Os dejo esta imagen preciosa aquí. Es mi nuevo fondo de pantalla♥.
Por Niko.
Os dejo aquí el primer capítulo, para los que os hayáis incorporado recientemente y queráis comenzar el fanfic desde 0. Al final de cada entrada hay un link para la publicación siguiente, de modo que lo tenéis fácil para leer la historia y no tenéis que buscar las entradas una por una. 

Dicho todo esto, poneos cómodos. Este es el capítulo final y también el más largo con diferencia. Espero que os guste. 

[←Capítulo 3.6]

Knots — by SadLadyBug

Capítulo 3.7

Su grito se oye con eco en mitad del claro, e instantáneamente desea haberse contenido. Esto es un desastre. Durante meses, todo lo que había soñado era verle de nuevo, para arreglar el malentendido con Kaede y convencerle de que le permitiera volver a acompañarlo en sus viajes. En lugar de eso, le ha insultado e intentado provocar celos para herirle. No está segura de qué es peor: que haya caído tan bajo o que sus tácticas ni siquiera hayan funcionado. 

Derrotada, la rabia abandona su cuerpo, dejándola cansada y vacía. Ha estado recorriendo ese camino demasiado tiempo, esperando a que la barrera que los separaba cayera. En lugar de ayudar a derrumbarla, la ha fortificado. Si él alguna vez necesitó una excusa para olvidarse de ella, ahora le acababa de dar muchas. 

Pero él no le grita ni desaparece en la oscuridad, como ella espera que haga. En lugar de eso, inclina ligeramente la cabeza, frunciendo el ceño. "Explícamelo."

¿Explicárselo? ¿Y por dónde empezar? ¿Cómo podía resumir todo su dolor y anhelo e indecisión? Te echo de menos y te quiero pero has estado mucho tiempo sin aparecer. Quiero poder amarte pero amarte me duele. No puedes culparme por esto. No puedes.

Las palabras se le quedan en la punta de la lengua, pero la joven tiene el presentimiento de que no las entenderá. O peor, que le darán igual. Suspira. "Es que he estado muy triste estos últimos meses, mi señor. Quizás me siento sola."

Él parece ignorar el hecho de que no habla directamente de su ataque de ira. Hay un destello de interés en su mirada. "¿La vida en la villa no te agrada?"

"No es eso, exactamente. Es un bonito lugar para vivir, y estoy agradecida de tener amigos y familia que me quieren."

Se da cuenta demasiado tarde de que, distraída, ha comenzado a toquetear la pulsera de su muñeca. Intenta esconder las manos tras ella, pero no lo suficientemente rápido; él lo ve. Ese brillo desaparece de la mirada del lord y su expresión se vuelve fría de nuevo. "Y ahora tienes a uno más."

Abre la boca para defenderse; quiere decirle que para ella no importa cuanta gente en el mundo la ame si él no lo hace, pero antes de que pueda hacerlo él se encoge de hombros y saca un pequeño paquete de su manga.

"Quizás no te interese ahora," dice, y sus ojos se mueven un instante hacia su muñeca, "pero te he traído un 'pequeño regalo también."

Se acerca lo justo como para poder extenderle el paquete y que ella lo coja. En su palma está el regalo, envuelto en suave papel de seda y atado con un lazo que a la joven le es familiar. Es demasiado pequeño para ser una pieza de ropa, y tiene una forma demasiado irregular para ser otro texto sobre hierbas medicinales. La curiosidad puede con ella, pero su mano tiembla al acercarla a él para cogerlo. 

Sujeta el paquete suavemente en su mano, desconcertada. El por qué le habrá dado él el regalo después de que ella le haya gritado de esa forma es un misterio. Sus propias palabras retumban en su mente: no es predecible, pero sí confiable. Nunca viene con las manos vacías.

Su respuesta sale automática, en forma de susurro. "Gracias, Lord Sesshomaru."

Responde con un leve murmullo y da un paso atrás. Ella cambia el peso de un pie a otro. Después de unos instantes, los ojos del lord se posan en el paquete que ella sigue sujetando tontamente en sus manos, y se hace obvio que lo que quiere es que lo abra. Lenta y suavemente, tira del lazo, haciendo que el papel caiga al suelo y su respiración se detenga.

En la palma de su mano yace un elaborado y adornado peine, con la forma de un solo y precioso lirio. El interior de los frágiles y blancos pétalos está tintado de magenta y pequeñas perlas de jade adornan las puntas de los estambres. Unas cuantas tiras de luminiscentes perlas cuelgan desde la parte de abajo. Incluso en la débil luz de la noche, la joven se da cuenta de que lo que tiene en las manos es una magnífica obra de artesanía.

La irritante voz de su interior que normalmente le susurra pupila del Oeste no dice nada esta vez. Este no es como ninguno de los otros regalos que ha recibido de él; no es algo valioso pero práctico, "acorde a su posición", como él le dijo una vez. Esto no está pensado para vestirla o educarla, esto está pensado para adornarla. Las lágrimas amenazan con brotar de sus ojos en el instante en que comienza a fantasear, pero comienza a llorar de verdad al darse cuenta de lo que ese regalo verdaderamente significa. Es el último regalo que va a darle jamás. 

Porque ella sabe, en el fondo, que lo que sea que ha estado intentando durante tanto tiempo cultivar, es algo que jamás florecerá. Lo ha arruinado con su rabia y resentimiento. Y por muy válidos que sus sentimientos hayan sido, había formas mejores de expresarlos. Ahora ya no podía volver atrás y enmendar la situación, y aunque ella le hubiera presionado un poco en el pasado para acercarse más a él, incluso el lord tenía sus límites. No es que todo el mundo le tuviera miedo por ser un demonio benevolente e indulgente. Eso era todo. 

La voz del lord interrumpe sus pensamientos. "Estás triste. Pensé que las flores te agradaban." Y esta vez sí que está segura de ver preocupación en su mirada, y reiría si la ironía no le doliera tanto. "No. Quiero decir, sí. Estoy triste, pero no por esto. De verdad. Y me encantan las flores. No creo haber visto nunca algo tan bonito y me he quedado sin palabras." Le lanza una sonrisa rota y se aparta las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano. Se inclina. "Gracias, Lord Sesshomaru. Me honra con sus regalos."

Cuando se levanta, él está más cerca que antes, y con una mano le pide el peine, que ella le ofrece sin decir una palabra. Da unos pasos más y con una garra, suavemente roza su sien para colocarle el pelo tras la oreja, asegurándolo con el peine. La gentileza de su tacto después de todo lo que ha sucedido es suficiente para hacer que la garganta de la muchacha se le cierre de nuevo, pero se tranquiliza un poco respirando profundamente. El peine se queda en el sitio, con las perlas balanceándose y rozándole la oreja con el más mínimo movimiento de la cabeza. Él da un paso atrás y regresa al campo de visión de la muchacha. 

Ella apenas se atreve a levantar la mirada, pero cuando lo hace podría jurar que esta vez no la está estudiando, la está admirando. Y entonces algo atraviesa su rostro y su expresión cambia de nuevo, volviendo a su frialdad habitual. Le tiende una mano.

"Ven. Está a punto de amanecer. Te llevaré a casa, a la villa."

A casa.

A la villa.

No.
No.  

Si la idea de que él iba a marcharse era dolorosa, la realidad es infinitamente peor. Los recuerdos al inundan: viajando con él, pasando tiempo con él, preocupándose por él. Tocándole. Las realidades, los casi, los quizá. Y ahora los nunca. Es demasiado. 

La desesperación desgarra su pecho. No puede llevarla de vuelta. Tiene que haber una manera de solucionarlo todo. No puede ser un adiós. Todavía no.

Da un paso atrás, con los ojos llenos de pánico inspeccionando el oscuro bosque a su alrededor, con las perlas chocando contra su mejilla, como si la respuesta a su problema estuviera oculta entre las sombras de los árboles. ¿Dónde estaba la magia de ese lugar ahora que de verdad la necesitaba? Si tan sólo...

El blanco de un rincón llama su atención. Sabe lo que tiene que hacer.

Ignora la mano tendida del lord y pasa a su lago hacia un tocón que ha sido atrapado por el abrazo de una enredadera. Suaves y blancas flores han florecido, tan grandes como su puño, y destacan en la oscuridad. Con hábiles dedos escoge una y la arranca, regresando a donde estaba instantes atrás, desde donde él se ha dado la vuelta para observarla.

Se para frente a él y se llena de coraje. Después, con una velocidad que incluso él tendría que admirar, su mano se alza y coloca la flor tras la oreja izquierda del demonio. Él no hace nada para detenerla, inmóvil y con los ojos fijos en ella. Tan pronto como la flor está bien colocada, retira la mano y le muestra una frágil sonrisa.

"¡Así! ¿Lo ve, Lord Sesshomaru? Encajamos."

Él no le devuelve la sonrisa, cosa que ella ya esperaba. Lo que no esperaba es que su ceño se frunce de nuevo y cierra los ojos un instante, antes de dar un paso y alejarse. Con horror, ve como levanta la mano y se quita la flor del pelo, y la aplasta entre sus garras. La única cosa peor que el silencio que los envuelve es la frase que lo rompe."

"No, Rin. No lo hacemos."

Dichas palabras atraviesan su pecho y rompen su corazón en dos. 

"Mi señor, por favor..."

Él la corta. Su voz es casi un susurro, pero suena afilada como el acero de una espada. Señala la flor, todavía entre sus garras. "No deberías haberlo hecho. Has acelerado su muerte."

Ella no lo comprende. "...Mi señor, es una flor de luna. Florecen por sólo una noche y después mueren. En unas cuantas horas se habría marchitado."

Se da cuenta demasiado tarde de que esas palabras no son las mejores que podría haber dicho, precisamente. Aprieta más la flor en su mano, sin mirar a Rin, con los ojos fijos en los frágiles pétalos. Parece que el tiempo se ralentiza cuando la flor cae de su mano y se posa en el suelo. "Más razón entonces para dejarla donde pertenece."

Las palabras de Kaede retumban en su cabeza y de pronto lo comprende todo a la perfección. Ha estado en lo cierto todo este tiempo. Él le está diciendo adiós, pero por las razones equivocadas. Las fisuras de su corazón se hacen más grandes y se tambalean. Él ya ha tomado una decisión. 

La está dejando donde pertenece. Con un armario lleno de kimonos y una flor que jamás se marchitará.

La indignación crece en ella. Está equivocado. Ella siempre ha confiado en que el demonio hacía lo correcto, pero sabe en lo más hondo de su corazón que esta vez ha cometido un error. No puede hacerle esto. No puede. 

"Mi señor, no lo entiende..."

"No hay nada que entender. Ven. Nos vamos." De nuevo le tiende la mano, con más impaciencia esta vez.

Ella lo mira, con una súplica silenciosa en su mirada, pero los ojos de él son duros como la piedra. Con pasos lentos y contrariada, se acerca a él. El demonio se agacha y la coge en brazos. Puede sentir el pecho de él expandirse cuando respira profundamente, dejando salir el aire lentamente. 

Ella quiere cogerle las orejas puntiagudas y obligarlo a escucharla. Quiere hacerle entender lo que significará para ella vivir tantos años sin él, lo que ha significado tenerle cerca, pero sabe que no la escuchará. Y entonces algo se le ocurre: donde las palabras fallan, los hechos tienen éxito. Tiene que mostrarle...

El impulso es rápido y temerario; le gira el rostro colocando una mano en su mejilla y la acerca a la suya, plantando un desesperado y largo beso entre las rayas magenta de su rostro.

Cae sobre su rabadilla. De todas las reacciones que habría esperado, no estaba entre ellas la posibilidad de que la dejara caer. La humillación aflora, y siente su rostro enrojecer. La destrozada flor de luna parece estar burlándose de ella unos pasos más allá, aunque la ve un poco borrosa a causa del dolor. Sus ojos no se atreven a mirar más allá; no se atreve a mirarlo a la cara, no ahora. Ni siquiera los insectos se atreven a cantar mientras la tensión se mantiene.

Las intenciones de la muchacha eran obvias, y también lo es el rechazo del demonio. Al menos ahora ella sabe sin duda alguna qué siente. Su espera ya ha terminado, pero ahora la pérdida comienza. Él ha formado parte de su vida por tanto tiempo que no está segura de qué será de ella sin él.

No está segura de si tiene más ganas de que diga algo o miedo por lo que pueda decir. Se espera que entre en cólera por su impertinencia y se burle de ella por ser tan ingenua. Así pues, se sorprende cuando él responde con voz llena de confusión.

"Estás asustada."

Ella dobla las piernas y se sienta sobre sus talones. Para un observador externo, parecería que se inclina, llena de arrepentimiento. Traga saliva y asiente. "Sí."

La voz de él llega desde arriba, suave y cautelosa. "Nunca has estado asustada de mí antes."

Siente el peso de la imperecedera flor que adorna su pelo, sus pétalos rozando su piel cuando deja caer la cabeza. "No estoy asustada de usted. Estoy asustada por lo que va a hacer.

Sin más preámbulos, él se deja caer al suelo junto a ella, con su ropa y su pelo ondeando tras él en su descenso. Se sienta como ella, con las manos descansando sobre sus rodillas. 

"Explícate."

Ella respira hondo y deja salir el aire despacio. Sus ojos siguen fijos en sus manos, mientras se las retuerce en el regazo. "Lo siento, Lord Sesshomaru. No debería haber hecho eso."

Los largos dedos de él aparecen en su campo de visión, parándose un instante y cayendo finalmente sobre las manos de ella.

"Explícame por qué estás asustada."

Sus miradas se encuentran, y la que él le lanza es gentil y penetrante. Ella intenta controlar el temblor de su labio. Tiene que reunir todo el coraje que le queda para mantener la vista fija en él. "Tengo miedo de que me deje en la villa y jamás regrese."

Él se echa un poco hacia atrás, confuso. "Has dicho que la vida en la villa te agrada. ¿No deseas permanecer aquí?"

Ella niega con la cabeza, suavemente. "No, mi señor. La gente es amable, y he disfrutado de mi entrenamiento con Kaede. Kagome e Inuyasha me han aceptado como parte de su familia, y les estoy muy agradecida. Pero así no es como quiero pasar el resto de mi vida, si pudiera escoger." Respira hondo de nuevo. Ese era el momento, tenía su atención y era su última oportunidad. Era hora de hacer caso del consejo de Sango y ser honesta. "De niña estaba convencida de que nosotros dos siempre estaríamos juntas. Como mujer, esa idea no ha cambiado."

"Tendrías la oportunidad de tener una vida normal, con otros como tú." Los ojos de él se fijan en la pulsera que sigue adornando su muñeca, y sus manos se convierten en puños sobre sus rodillas. Cierra los ojos y exhala pesadamente. "Estarías a salvo."

Ella se inclina hacia él para recoger la flor que momentos antes ha dejado caer. Los pétalos absorben la luz de la luna mientras la hace girar entre sus dedos. "Puede. Pero no sería feliz. Lo que dijo Kaede es cierto. Algunas cosas sufren cuando las sacas de su entorno natural. Pero mi entorno natural no es este, no es la villa. Es estar a su lado. Y sin usted, me marchito como estas flores."

Estirándose un poco, alza la mano de nuevo y coloca la flor una vez más tras su oreja, como había hecho antes. Él la deja. La joven la coloca bien y cuando retira la mano, deja que un dedo roce suavemente su mejilla. Después baja la vista de nuevo y se mira las manos, con una sonrisa triste. "Sólo quiero estar con usted, Lord Sesshomaru. No importa el lugar al que vaya. Eso es todo."

Unos dedos con garras sujetan su barbilla, haciéndole levantar la mirada y obligándola a mirarlo a los ojos. Él se inclina hacia adelante, con los ojos ambarinos prácticamente reluciendo en la oscuridad. "¿Eso es lo que quieres?"

No retiraría la mirada aunque quisiera. "No es todo lo que quiero, pero sería suficiente."

Sus siguientes palabras son cautelosas, comedidas. "¿Qué más quieres?"

Los ojos de ella bajan por un instante hacia sus labios sin que ella pueda evitarlo, y él se da cuenta. Con dolorosa lentitud se inclina más hacia adelante, cerrando la distancia que los separaba. Sus labios se sienten cálidos y suaves sobre los de la joven, que se queda paralizada por un instante. ¿Cuántos años había estado soñando con ese momento? ¿Cuántas noches fantaseó, agónica, por eso? Finalmente, sus quizás se habían convertido en realidad.

Se acaba demasiado rápido como para que ella reaccione. Él se retira y ella parpadea, demasiado aturdida para decir nada. Los ojos de él se giran hacia un lado. "Discúlpame. Quizás he interpretado mal..."

Rin se apresura a responder, enredando sus manos en el cabello de plata del lord y presionando sus labios de nuevo, para que no haya lugar a malentendidos. Él responde gentilmente, colocando una mano en la mejilla de la muchacha y rodeando su cintura con el otro brazo. Y la gentileza comienza a convertirse en algo más salvaje y ansioso, aunque contenido.

Con un leve carraspeo, él separa su rostro, pero no aparta las manos, con el pulgar acariciando la mejilla de ella y haciendo que las perlas del lirio se balanceen. Los ojos del lord permanecen fijos en ella cuando se aclara la garganta.

"Me complacería que me acompañaras de nuevo en mis viajes, si ese es tu deseo."

Ella sonríe y lo abraza, con cuidado para no hacerse daño con su armadura. Se siente como si flotara, ahora que ha sido capaz de liberarse de una pesada carga. Se da cuenta de que ha comenzado a acariciarle el pelo, tan suave. "No tienes ni idea de lo mucho que he estado esperando que me dijeras eso."

Unos brazos fuertes la sujetan, acercándola más a él. Murmura contra su cabello. "Te lo aseguro, yo he estado esperando mucho más a que me lo pidieras."

Por un instante, la sangre se congela en sus venas. "¿Qué?" Se echa un poco hacia atrás para mirarlo a los ojos. "¿Tú has estado esperándome? ¿Has estado esperando a que te lo pidiera?"

Él inclina la cabeza. "Por supuesto. Siempre has tenido esa opción. Yo simplemente esperaba a que la escogieras."

Ella lo mira por un largo rato, con la mente en blanco. 

Y se echa a reír. ¿Qué más podía hacer? Todo este tiempo, siempre ha estado en mi mano...

Cuando ríe, lo mira, divertida. "Desearía que me lo hubiera decido hace mucho tiempo, Lord Sesshomaru. ¡Nos habría ahorrado muchos problemas!"

Los labios del demonio se curvan en la más pequeña de las sonrisas. Tras él, el sol asoma por el horizonte, anunciando el comienzo de un nuevo día. 

"Hm. En efecto."

Se inclina hacia adelante de nuevo, y juntos recuperan el tiempo perdido. 



¡Y hasta aquí el fanfic! Ay, tras tantas semanas traduciéndolo, se me ha hecho difícil terminarlo. Quería más y más. Pero el final me parece muy bonito, así que me quedo satisfecha. ¿A vosotros qué os ha parecido? ¿Os gustaría que tradujera más fanfics en el futuro? Si es así, agradecería que me dijerais de qué anime y qué personajes os gustaría que lo protagonizaran, además de la temática que buscáis.
Y os dejo unos cuantos fanarts, porque lo merecen. 
Aquí tenéis uno basado en este mismo fanfic. PRECIOSO. 

Y aquí uno del mismo autor que ha dibujado el que he puesto al inicio de la entrada. Me encanta♥
Me ha gustado muchísimo la experiencia y me gustaría mejorar para que las traducciones sean de mejor calidad. Espero volver a veros pronto por aquí con más fanfics. ¡Un saludo y gracias por acompañarme en este viaje!

4 comentarios:

  1. Lo amo, lo amo!!
    El final es tan hermoso.
    De nuevo, me encantan sus personalidades, tan pegadas a la "realidad".
    De antemano, te agredezco muchisimo tu erfuerzo y la tremenda paciencia para traernos este o fic.
    Gracias!
    Bueno yo soy feliz con los fics de Seeshoumaru y Rin, por mi encantada pero los demás opinaran tmb.
    XD

    Estoy triste por que se terminó.
    Pero feliz por que estos brutos por fin hicieron algo bien!

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    1. ¡Al fin expresaron sus sentimientos y aclararon las cosas! Hay que ver lo que les ha costado, nos han hecho sufrir...

      Seguramente el siguiente fanfic que traduzca no será de Sessh y Rin, pero no descartes volver a verlos por aquí en el futuro porque es una de mis OTPs favoritas, los adoro♥

      Muchas gracias a ti por haberte pasado por aquí semana tras semana :) Ha sido un placer♥

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  2. Ameeeeee este fic!! De principio a fin, el verse cómo se contenían de hacer algo más, las indirectas que se lanzaban, los pequeños roces, la tensión... Al final tanta angustia tiene su recompensa para Rin jaja. Amo esta pareja muchísimo! Ojalá puedas subir otros fics de esta pareja. Muchas gracias por el esfuerzo de traducirlo del inglés :)

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  3. Ameeeeee este fic!! De principio a fin, el verse cómo se contenían de hacer algo más, las indirectas que se lanzaban, los pequeños roces, la tensión... Al final tanta angustia tiene su recompensa para Rin jaja. Amo esta pareja muchísimo! Ojalá puedas subir otros fics de esta pareja. Muchas gracias por el esfuerzo de traducirlo del inglés :)

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